A lo largo de la historia Nicaragua se ha caracterizado por el antagonismo de nuestra sociedad, que incluye sin duda a la clase política, por ende, es un país que permanentemente ha transitado de una crisis a otra. Tal parece que eso es parte de nuestro ADN. Lo llevamos en la sangre que corre en nuestras venas.
Muy acertadamente el expresidente Enrique Bolaños (q.e.p.d.) nos relató en su libro, La lucha por el poder, el recorrido de nuestra vida independiente con la amenaza de los caudillos políticos que demandan el poder sin importar que el precio sea la guerra. Lo que ha imperado siempre es el quitarte a vos para ponerme yo. Igual que el asaltante que exige la bolsa o la vida. En otra parte del texto afirma que, a pesar de haber sido el Estado más rico en recursos naturales de Centroamérica, “la constante discordia entre hermanos nos ha mantenido siempre en profunda pobreza, y con pocas esperanzas de prosperidad para el bienestar y felicidad de nuestro pueblo”.
Pongo en contexto la obra del expresidente Bolaños, porque retrata a detalle la historia de nuestra patria; y porque nos recuerda la necesidad urgente de poner fin a este ciclo, para transitar hacia una nueva nación en donde la inclusión y la variedad de opiniones sea un derecho respetado.
Para lograr esa nación soñada, se debe construir una sinergia entre todos los actores que integran nuestra sociedad. La juventud que asumió un rol relevante en la primera línea del estallido social de 2018, debe estar preparada y tejer un vínculo fraterno con los adultos que también han contribuido a la construcción y desarrollo del país.
Según el diccionario de la Real Academia Española (RAE), sinergia, “es la acción conjunta de dos o más elementos cuyo efecto es superior a la suma de los efectos individuales”. Por tanto, tenemos que entender que la sinergia es trascendental para reconstruir un país; y que todos debemos estar inmersos en ese proceso, que será doloroso para nuestra patria porque hay heridas antiguas que aún no sanan y nuevas que tenemos que curar.
Como joven liberal y orgullosamente miembro de Ciudadanos por la Libertad Exilio (CxL-Exilio), hago mi voto y mi apuesta por la sinergia que debemos impulsar en la nueva Nicaragua, en la que, con el pretexto de que son los que tienen el conocimiento y la experiencia, no se caiga en el “adultismo”, pero tampoco en el otro extremo, en el “edadismo” de los jóvenes que por creer que tienen la solución quieran excluir a los adultos.
Todos los grupos sociales debemos trabajar de la mano, para inyectarle a los partidos políticos, la energía y vitalidad de la juventud y la sabiduría y experiencia de los adultos.
La sinergia no se puede limitar al mero sentido del significado y decirlo como modismo o como una frase bonita, “de que el todo es mayor que la suma de las partes”. Esa frase tenemos que ponerla en contexto en la parte organizativa de los partidos políticos. Sólo así podremos construir un mejor modelo para hacer política partidaria.
Como dije en unas líneas atrás, doy mi voto por una sinergia entre todos los nicaragüenses. Empecemos por ponerla en práctica en nuestra organización política, para luego replicarla en las instituciones del Estado, la sociedad civil, la empresa privada, los gobiernos municipales y todos los espacios posibles.
Recientemente leí un artículo de opinión de otro joven de Cx-Exilio, donde afirmaba que la reconstrucción de Nicaragua es una tarea conjunta que requerirá la contribución de los miembros de diferentes sectores de la sociedad, incluyendo a actores políticos juveniles que aporten ideas al cambio democrático en una etapa de transición.
Yo comparto esa opinión y agrego que por eso he permanecido en la lucha desde la trinchera cívica. Primero en Nicaragua, desde mi municipio El Almendro, y ahora desde el exilio sigo comprometido con la misma mística que nos caracteriza a los jóvenes de CxL, donde no necesitamos “padrinos” políticos ni dádivas para integrar un espacio político cívico.
Mis respetos y admiración para todos los miembros de CxL, que en toda Nicaragua y hasta en el lugar más recóndito, con prudencia y sensatez, para no poner en peligro su integridad física, siguen fieles a sus valores.
El autor es miembro del partido CxL en el exilio.

