Hace 8 años después de la mal llamada operación limpieza que hizo la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo, que debió llamarse operación masacre al pueblo que luchamos por un país Libre de dictadura, un país con democracia, Independencia de los poderes del estado, con Libertad de expresión, el respeto a los derechos humanos, esta operación causo mucho dolor, muertes en todo el país, el ataque brutal a la Universidad Nacional Autonoma que duro casi 16 horas y el ataque despiadado a la Iglesia Divina Misericordia.

El nuevo éxodo comenzó para muchos nicaragüenses de todos los estratos sociales y profesionales, periodistas abogados de derechos humanos, maestros, médicos, estudiantes, enfermeras, todos nos vimos obligados a salir del país por la represión policial, el acoso por parte de autoridades gubernamentales, despidos laborales, allanamientos de vivienda, frases amenazantes de muertes en las Paredes de las viviendas de opositores al gobierno.
Los Médicos después de la orden dictada por Gustavo Porras y Sonia Castro quien fungía como Ministro de salud en el 2018, de no atender a las personas lesionadas resultantes de la agresión de parte del gobierno y sus simpatizantes en las marchas Pacifica que realizaba el pueblo. La orden fue ejecutada por los directores de hospitales públicos y del seguro social, cerraban los portones de los hospitales falleciendo muchos por falta de atención medica, recordando la muerte de Álvaro Conrado, ante esta situación muchos médicos, estudiantes de medicina que ahora se encuentran exiliados, se organizaron en brigadas médicas móviles en todo el país formando puestos de salud en universidades, Iglesias, clínicas particulares donde eran atendidos y si era necesario trasladados a centros hospitalarios privados.

Los médicos exiliados no solo atendían a los lesionados en los puestos médicos sino también en las marchas donde más lesionados tuvimos fue en la marcha del 30 de mayo 2018, usando muchas veces sus propios vehículos para el traslado de heridos.
Además de la atención medica también abastecían de insumos necesarios para la atención de los lesionados y de víveres para la alimentación de los que hacían turnos en los diferentes puestos.
Los médicos exiliados eran profesionales calificados con años de experiencia, muchos también eran profesores de la facultad de medicina de León y Managua, médicos que por humanismo, amor al prójimo, por convicción y cumplimento al juramento hipocrático estaban realizando su loable labor y fueron catalogados como enemigos del gobierno y por toda la represión que fueron objeto se vieron obligados a exiliarse a diferentes países sin la oportunidad de ejercer su profesión y viviendo algunos situaciones precarias, además del racismo, xenofobia y otras situaciones difíciles del exilio que continúan hasta hoy.

La represión al gremio Médico:
El Ministerio de salud despidió a más de 130 enfermeras, auxiliares y hasta 240 especialistas que cumplieron con el juramento hipocrático.
Criminalización: se persiguió y acuso de terrorismo a los médicos únicamente por atender a los heridos.

